Hace más de dos mil años, en la India, un hombre llamado Nandim escribió unos aforismos del amor en 1.000 capítulos. Fue resumido, interpretado y abreviado por varios autores, pero el que ha llegado hasta nuestros días es de Mallanaga Vatsyayana, autor del Kamasutra que hoy se conoce.
Poco se sabe de Vatsyayana, sólo que nació en el sudeste de la India alrededor del siglo III de nuestra era y que, basándose principalmente en los escritos de Nandim y en sus propias experiencias y reflexiones, escribió el Kamasutra, un libro dedicado a los ciudadanos acomodados de la sociedad hindú para instruirlos en las artes amatorias y que se ha convertido en una crónica de los costumbres de la época.
Lo que menos se puede encontrar en el Kamasutra es pornografía, pues es un libro escrito con seriedad y rigor casi científico, ya que Vatsyayana comienza por estudiar las características de hombres y mujeres a los que clasifica por especies, como si de un tratado de biología se tratara.

Esta postura clásica también se realiza con la mujer en la posición dominante, lo que resulta muy excitante para muchos ya que modifica sustancialmente lo tradicional en la Cara a cara que es el hombre sobre la mujer.
De esta forma ella puede frotar su clítoris en el vientre de su compañero con más facilidad y según su antojo.
Es ideal para las mujeres a las que les cuesta llegar al orgasmo y necesitan una estimulación muy directa del clítoris y los labios vaginales.
Además el hombre puede tocar impunemente los glúteos de su compañera, meter sus dedos en el ano de ella y atraerla hacia su cuerpo con fuerza tomándola de las nalgas.